No importa si estás recién casado o si ya llevas tiempo, uno de los principales factores por los cuales la relación se puede arruinar es por caer en la rutina de hábitos o costumbres que en lugar de aportar a tu relación la enfrían y te alejan de tu pareja. Mayte Prida te habla de tres de esos malos hábitos que debes evitar crear a toda cosa.
Los hábitos que pueden arruinar la relación con nuestra pareja los adquirimos frecuentemente sin siquiera darnos cuenta y poco a poco van terminando con aquello que le da emoción e intimidad a nuestra relación. Por ello, es importante identificarlos a tiempo y hacer un esfuerzo conciente por romperlos.
Uno de los más frecuentes es el de acostumbrarse a ver la televisión mientras se está cenando. A menos de que sea un programa sumamente interesante y esporádico, como una entrega de premios o alguna película, se debe evitar el tener el televisor encendido mientras se está comiendo.
La comida es un momento único y especial para compartir tanto con la familia como con la pareja. Es un tiempo de disfrutar con varios sentidos a la vez, y aprovechar para compartir hablar tanto de lo que pasó durante el día como de los sentimientos y pensamientos referentes a la relación así sean asuntos cotidianos.
Si la comida está acompañada de un buen ambiente (quizá una copa de vino, unas velas encendidas y buenos sentimientos) se creará un hábito y una necesidad voluntaria de compartir de esa manera con frecuencia, manteniendo por lo tanto la unión de la pareja en ese momento. Por el contrario, cuando se está viendo la televisión, se corta la atención hacia la otra persona, se bloquea la posibilidad de conversar y automáticamente se empieza a formar un muro que comienza a alejarlos.
Otro hábito que indica que la relación conyugal va por mal camino, es el pasar mucho tiempo sin tener relaciones sexuales. Aunque no todas las noches (o los días) pueden ser pasionales, con el sexo pasa algo muy curioso y es que cuando el cuerpo se empieza a acostumbrar a no tener relaciones frecuentemente, automáticamente las ganas de buscar y recibir ese acercamiento comienzan a desaparecer, lo cual eventualmente afecta la intimidad.
Es recomendable que si ese alejamiento comienza, uno de los dos inicie el acercamiento aunque sea cuando se “tenga tiempo” y no necesariamente cuando tengan ganas o ese deseo ardiente. Si no se mantiene comienza a construirse una barrera invisible que empieza a distanciar a los cónyuges.
Otro indicio de alejamiento se presenta cuando uno de los dos cancela cenas o momentos íntimos por salir de paseo con los amigos o las amigas. Debemos hacerle sentir a nuestra pareja que son los dueños de nuestro tiempo y para ello es preciso hacer un esfuerzo para organizar nuestro horario de una mejor manera para que sigamos compartiendo con las amistades mientras sin sacrificar el tiempo que le dedicamos a la pareja.
Recuerden que en la actualidad estamos con una pareja por elección propia, porque decidimos por convicción personal que es la persona que nos conviene y con quien nos gusta compartir la vida, así que demostrémosle con hechos y no solamente con palabras que son lo más importante con nuestro tiempo.