Un informe publicado por el diario "The Independent" de la Gran Bretaña mostró que un tercio de las mujeres dijeron sentir más placer al realizar labores domésticas que al tener relaciones sexuales. Mayte Prida discute seis indicios de que las ganas de limpiar están interfiriendo con tu vida y tu relación de pareja
De acuerdo a un estudio realizado por la comisión "Descubriendo el Hogar y la Salud" el 59% de las mujeres encuestadas dijeron que la razón por la cual limpiar les produce más placer que tener sexo es que mientras limpian incrementan su "tranquilidad espiritual" y sienten un gran "sentimiento de control sobre sus vidas".
En este estudio participaron 2000 mujeres entre 18 y 80 años de edad, y según su investigación, la mujer invierte un promedio de 9 años dos meses y 25 días limpiando su hogar.
En general a toda la gente, a mujeres lo mismo que a hombres, les gusta tener la casa limpia, tanto en Gran Bretaña, como en otras partes del mundo. Limpiar es parte de vivir y bueno sería que a más personas les produjera paz y satisfacción. Sin embargo, hay personas para las que limpiar es una obsesión, una prioridad. ¿Cómo darnos cuenta que el deseo por limpiar se está apoderando de nuestras vidas? A continuación te presento 6 indicios.
1) Discutes con tu pareja todo el tiempo sobre la limpieza de la casa Reconoces que en general tu pareja es una persona ordenada y limpia pero crees que no entiende tu concepto de limpieza. El tema de la limpieza sale a relucir constantemente en tus conversaciones, que generalmente terminan en pleito.
2) Pasas la vida limpiando A la gente le sorprende la cantidad de horas que pasas limpiando y no porque tu casa no se vea limpia sino porque nadie tarda tanto tiempo limpiando como tú. Limpias algo que está limpio simplemente porque sientes que si no haces está sucio. Has dejado de lado tus pasatiempos y paseos porque sientes que limpiar abarcará todas las horas de tu día. Ni siquiera estar enfermo(a) te impide dejar de limpiar.
3) Todos ven las cosas limpias pero tú no estás conforme No importa que la gente te diga que algo está limpio, a tus ojos siempre puede estarlo aún más. Eres de las personas que se disculpan con las visitas por tener un "desorden" aún cuando en términos generales tu casa está organizada y limpia (y lo dices de corazón, no sólo por quedar bien).
4) Llegas tarde a compromisos por estar limpiando No eres capaz de dejar tu casa hasta que todo esté exactamente como tú quieres, a pesar de que eso signifique llegar tarde a un evento importante. Vives en la paranoia de que "las visitas" van a llegar de sorpresa y van a creer que eres una persona "sucia".
5) No delegas la limpieza a otros Crees que nadie es capaz de limpiar como lo haces tú. Puede que hasta te quejes de que los demás no te ayudan, pero aún así no los dejas limpiar. Y si de casualidad lo hacen, no quedas conforme y terminas limpiando de nuevo.
6) No disfrutas de la vida si algo está sucio No importa que se trate del evento más feliz de tu vida, si las cosas no están limpias tú no eres feliz. El sucio te afecta emocionalmente y no te permite tener paz interior.
¿Te identificas con alguno de estos indicios? Recuerda que aunque limpiar es importante, más lo es tu bienestar emocional. No dejes que la limpieza te "aspire" la vida.