¿ES EL AMOR ROMANTICO UNA ADICCION QUE NO TIENE CURA?
Por Cecilia Alegría, La Dra Amor
Cuando uno está enamorado se la pasa suspirando. Cuando se está frente al ser amado, las pupilas se dilatan, las manos empiezan transpirar y hay cierto nerviosismo natural que se asocia con la excitación de ver a esa persona que hace latir nuestro corazón a mayor velocidad. Todo esto se debe a los cambios físicos que experimenta el cuerpo ante el amor.
Lo increíble y que muy pocas personas reconocen es que este sentimiento puede ser adictivo y llegar a convertirse en una obsesión. Y no es cuestión de magia, ¡sino simplemente de hormonas!
La antropóloga Helen Fisher de la Universidad de Rutgers (Nueva Jersey) sostiene en su libro “Por qué amamos” que esta locura temporal llamada “amor romántico” la producen altos niveles de dopamina y norepinefrina y un nivel bajo de serotonina. La dopamina es un químico cerebral que produce sentimientos de satisfacción y placer. Además, está asociada con una gran capacidad de euforia y dependencia, que son síntomas de adicción. Un alto nivel de norepinefrina produce pérdida del apetito y un bajo nivel de serotonina tiene que ver con esa “obsesión” de querer estar siempre con la persona amada.
Hay entonces una explicación científica que nos permite entender mejor por qué los recién casados no pueden estar separados: el amor crea un tipo de adicción química, tal como la crea el chocolate, por ejemplo. Además, -según la investigadora-, el estar enamorado activa los centros de placer, en donde se incrementa la producción de dopamina, químico que nos hace sentir bien y juega un rol en las adicciones. Esto también mejora el humor, los niveles de energía y se agudiza la capacidad de focalizarse en el ser amado, quien se convierte en la prioridad de quien ama.
¿Amor “romántico”? ¡No tanto! Sobre todo si consideramos que el amor es una necesidad fisiológica, un instinto animal y el resultado de un flujo químico en el cerebro. Con el enamoramiento vienen todos los síntomas de cualquier adicción: a medida que el tiempo pasa, uno quiere más y más de la persona deseada. Y es una adicción muy difícil de controlar. El amor es extremadamente poderoso y cuando a uno lo rechazan puede caer fácilmente en la depresión clínica ¡e incluso contemplar el suicidio!
Cuando se siente fascinación por alguien, el cerebro también produce feniloetilamina, una sustancia tipo anfetamina que actúa como estimulante induciendo a una sensación general de bienestar. Este químico se conduce por el torrente sanguíneo hasta llegar al corazón, allí se produce aceleración cardiaca y expansión de la capacidad pulmonar, por lo cual el sujeto necesita tomar más aire y entonces suspira.
La pasión amorosa puede durar mucho tiempo si se va construyendo sobre bases sólidas. Pero los estudios sobre amantes que comparten la vida diaria y monótona demuestran que el amor romántico dura en promedio entre 18 meses y tres años, lo que explicaría por qué hoy en día existen muchos divorcios. La gente cree que cuando la pasión se acaba es porque se acabó el amor…y se equivocan.
La buena noticia es que el amor romántico sí puede mantenerse vivo. Lo más importante es hacer cosas novedosas juntos, que sean excitantes e incluso ligeramente peligrosas. Sorprender al otro con lo inusual eleva los niveles de dopamina en el cerebro, los que son capaces de estimular los sentimientos del amor nuevamente. ¡Resulta sencillo entender entonces por qué unas vacaciones en un lugar exótico pueden resultar tan pero tan románticas!