Fernando, por supuesto, será su mayor motivo de venganza, y si tiene que atraerlo como hombre para pisarlo y hacerlo trisas, Lucía está dispuesta a lo que sea.
Lucía regresó después de tres años de ausencia.
Todos creían que Lucía había muerto en el incendio del mercado.
Pero a su regreso dejó a todos con la boca abierta y con muchos sentimientos encontrados.
Regresó casada con Alberto Ávila, hermano de la difunta madre de Mónica y esposa de Savater. Alberto siempre ha querido vengar la muerte de su hermana y Lucía es su aliada perfecta.
Ahora Lucía figura como dueña de todas las empresas y bienes de Alberto. Lo cual implica una gran competencia para Empresas Savater.
Lucía es ahora una mujer fría, pero la peor puñalada la está recibiendo de su propio hijo.
Lucía calcula cada movimiento. Incluso su acercamiento a Diego, lo usará para vengarse de Mónica y de él mismo.
¿Será que Lucía ya no siente amor y el odio consumió la pasión que sentía por Diego?
Ella usará las debilidades de los hombres que la rodean para enredarlos en sus propias trampas.
Fernando, por supuesto, será su mayor motivo de venganza, y si tiene que atraerlo como hombre para pisarlo y hacerlo trisas, Lucía está dispuesta a lo que sea.
Su corazón está lleno de rencor, resentimiento y disfruta ver cómo sufren los que la dañaron y los que la abandonaron.
El cambio de Lucía se nota por fuera, pero sobretodo el más grande de sus transformaciones va por dentro.
Poderosa, bella, adinerada, con aliados...
¿Hasta dónde llegará su venganza?
¿Quedará algo de la Lucía dulce y buena?
Lucía vivirá un torbellino de venganza y odio, pero la fuerza del amor la hará encontrar nuevamente el camino a la felicidad.